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sábado, 30 de noviembre de 2013

Tarta-bizcocho de manzana de Mariángeles / Mariángeles' Apple cake

Ya sabéis que mis amigas son una fuente inagotable de información sobre recetas, tradicionales o innovativas, fantásticas. La que hoy comparto con vosotros es de Mariángeles (que también me ha pasado otra de empanada de atún que haré los próximos días). Su marido, poco aficionado al dulce, es fan convencido de esta tarta. Puede tomarse tal cual, o acompañada, por ejemplo de una bola de helado, como postre. Y está también estupendísima en el desayuno o con la merienda, mojándola en el café o té.
Ingredientes
125 grms de harina
125 grms de azúcar
1 sobre de levadura Royal
2 huevos
180 ml de leche
25 grms de mantequilla derretida y un poco más para untar el molde
3 manzanas reinetas medianas
Empezamos forrando la base de un molde desmoldable con aluminio y untándolo todo bien de mantequilla.
Pelamos las manzanas y las cortamos en lonchas finas. Ponemos la mantequilla en un vaso en el microondas durante unos 30 segundos, a potencia máxima. Sólo lo bastante como para que se derrita. Le echamos la leche para que quede a temperatura ambiente.  
Precalentamos el horno a 180 grados.
En un bol mezclamos la harina la levadura y el azúcar. Le añadimos los dos huevos y la leche con mantequilla.
Lo batimos con la batidora durante un par de minutos.
Echamos en el molde la mitad de esta mezcla y la cubrimos con la mitad de las lonchas de manzana.
Añadimos el resto de la masa al molde.
Y la cubrimos con el resto de las lonchas de manzana.
Y al horno con ella durante 40 minutos o hasta que un palillo (o pincho moruno) insertado en el centro salga seco.
La dejamos reposar en el molde 10 minutos y le pasamos un cuchillo de postre por los laterales. Retiramos el aro del molde.
La dejamos enfriar y le damos la vuelta usando otro plato, como si fuera una tortilla. Retiramos la parte de abajo del molde y el aluminio y volvemos a invertirla sobre un plato bonito.
Podemos servirla ya, así o cortada.
Bon appétit!

jueves, 28 de noviembre de 2013

La Delegación, Segovia / Eating at La Delegación, Segovia

Hace unas semanas disfruté de un maravilloso día en Segovia. Hacía veinte años que no pisaba por allí y encontré una ciudad con todo el encanto que recordaba y además modernizada y con montones de zonas peatonales que hacen los paseos todavía más agradables y deliciosos de lo que recordaban. Historia viva en cada rincón, qué os voy a contar de todas las maravillas que ofrece. Comimos en un restaurante de reciente apertura muy próximo a la Plaza Mayor (C. Colón 5), en una de sus salidas, enfrente de la Delegación de Hacienda.
 Es un lugar ideal para recalar después de haber pasado la mañana viendo el Acueducto y la Calle Real, con sus iglesias, y la Catedral, que está en la mismita Plaza Mayor.
En una de las salidas de la Plaza, en el lado desde el que está tomada la foto anterior, encontrareis La Delegación. Tiene una amplia zona de bar con una barra de pinchos de lo más apetecible, ideal para los que prefirais comer de raciones y similar. A continuación hay un precioso salón para un buen café reparador o una cervecita si recalais allí por la tarde, ya cansados de caminar.
Os recomiendo muy mucho que opteis por comer allí. El servicio es esmerado, el personal muy agradable y la relación calidad / precio estupenda.  El comedor es luminoso y bien decorado, espacioso y alegre. Tienen una amplia carta que incluye tanto platos tradicionales como otros de cocina innovadora, amén de tostas y raciones.
Probamos varias entradas a cual más deliciosa. Estupendos los judiones de La Granja y riquísima esta escalibada con queso de cabra y cebolla caramelizada.
Me he animado a intentar reproducirla y próximamente compartiré con vosotros mi versión.
Tienen también los asados típicos de la tierra, el cabrito y el tostón.
Y de los postres no podéis dejar de probar la tarta de frutas
En fin, que después de un café salimos de allí con la sonrisa puesta y con energías renovadas para continuar viendo la ciudad. Fue un día para recordar y la comida también.

martes, 26 de noviembre de 2013

Pollo a la miel con gengibre / Honey soy chicken

Paseando por la red voy descubriendo blogs estupendos a ambos lados del charco.  Uno de los últimos ha sido Table for Two, que os recomiendo. La receta de hoy es una adaptación de una suya (honey soy chicken) y el resultado ha sido delicioso. Es muy sencilla, apta para principiantes y en un pis-pas tenéis una comida muy completita lista. Lleva miel, salsa de soja y gengibre el polvo. Esta especia la encontráis ahora facilmente en el súper. 
Aviso para navegantes, la autora del blog recomendaba muy mucho forrar la fuente en que se hiciera el pollo con un par de hojas de papel de aluminio para evitar tener que frotar y frotar después. Yo no lo hice: craso error.
Ingredientes ( 6 personas)
3 muslos y contramuslos partidos en trozos
3 cucharadas de aceite de oliva
3 cucharadas de salsa de soja
3 cucharadas de miel
3 dientes de ajo picaditos
1 cucharadita de gengibre molido
sal
pimienta negra molida
Precalentamos el horno a 210 grados. En un bol ponemos el  aceite, la salsa de soja, la miel y los ajos picados.
Lo mezclamos todo bien con una cuchara metálica y añadimos el pollo salpimentado. Con las manos bien limpitas embadurnamos todo el pollo en esta marinada. Lo pasamos a una fuente de horno honda, tipo pyrex. Es importante que la fuente sea honda y forrarla con un par de hojas de aluminio. Yo no lo hice y me costó bastante limpiarla después. Echamos en ella el pollo con toda la marinada.
Y al horno durante 40 minutos. Si vemos que se nos tuesta demasiado podemos cubrir la fuente con otra hoja de aluminio los diez minutos finales. Mientras tanto podemos hacer un arroz blanco o unas patatas al vapor como acompañamiento. Cuidado al sacar la fuente del horno que la salsa quema muchísimo.
Yo hice un arroz y así lo serví, con la salsa en salsera aparte.
Bon appétit!

jueves, 21 de noviembre de 2013

Galletas de queso y pimiento / Cheese and red pepper cookies

Sigo pensando en las fiestas que se avecinan y en recetas algo especiales que puedan hacerse con un par de días de antelación. Me conozco muy bien los agobios de última hora cuando una querría hacer un montón de platos resultones para sorprender a la familia, amén de los tradicionales de siempre. La receta de hoy es para unas galletas saladas que están buenísimas per se o bien untadas con algo de paté. Se mantienen estupendamente si las guardamos en un recipiente hermético. Ni que decir tiene que pueden tomarse todo el año. No son exclusivamente navideñas pero sí muy festivas.
Ingredientes
250 grms de queso curado (de oveja, de mezcla, un cheddar, el que más os guste)
120 grms de mantequilla a temperatura ambiente
1 cucharadita de mostaza a la antigua
1/4 de cucharadita de cayena
1 cucharadita de sal
200 grms de harina
1 pimiento asado y pelado (o unos 100 grms de pimiento asado de tarro de cristal)
Ponemos en el robot el queso, sin corteza y cortado en taquitos.
Añadimos la mantequilla y lo ponemos en marcha durante unos segundos, lo suficiente para que el queso se ralle y se mezcle todo.
Añadimos la mostaza, la cayena, la sal y la harina.
Volvemos a poner en marcha durante unos segundos, lo suficiente para que se acabe de rallar el queso y se mezcle todo. Es posible que se apelotone un poco en el fondo. Ya sabéis, con una espátula lo despegáis. Añadís el pimiento y lo volvéis a poner en marcha unos segundos. Quedará una masa bastante pegajosa. La volcáis en la encimera enharinada y con las manos enharinadas la aplastáis hasta que tenga un grosor como de 1 cm y medio.
Precalentáis el horno a 180 grados. Forráis con aluminio una fuente de horno y la untáis de mantequilla. Con un cortapastas, de la forma que prefiráis, vais cortando las galletas y colocándolas en la fuente.
Y al horno con ellas durante 20 minutos. 
Las dejáis enfriar en la fuente y después las guardáis en un recipiente hermético hasta que vayáis a utilizarlas.
Bon appétit!

martes, 19 de noviembre de 2013

Empanada asturiana / Pie from Asturias

Navegando por la red encontré una referencia a la empanada asturiana. Conocía, como vosotros, la archifamosa empanada gallega y, claro, nuestro hornazo, y la gran variedad de empanadas con distintos rellenos que pueden encontrarse habitualmente desde hace tiempo en nuestras pastelería y hornos. Pero nunca había oído  de una específicamente de Asturias. Seguí buscando y por las distintas recetas vi que el denominador común era un relleno a base de carne de cerdo, en salsa de tomate y cebolla, acompañada de chorizo y jamón. Potente pero muy musical. Manos a la obra: el resultado es para repetir.
Ingredientes
Relleno
2 cebollas medianas
4 tomates medianos
1/2 kg de cinta de lomo
1 cucharadita de cúrcuma o colorante
300 grms de chorizo algo picante
200 grms de jamón serrano
1 vasito de vino blanco
1 pimiento asado y pelado (o 1 tarro de pimientos asados)
sal
aceite de oliva
Masa
1/2 kg de harina de fuerza
20 grms de levadura fresca
200 cc del líquido escurrido del relleno
50 cc de vino blanco
80 grms de manteca de cerdo
1 huevo
1 huevo para pintar la empanada
Podemos empezar a preparar el relleno la víspera y continuar con el resto de la empanada al día siguiente. El relleno debe de estar completamente frío y bien escurrido antes de utilizarlo. 
Pelamos y picamos las cebollas. Las pochamos en 3 cucharadas de aceite, con un pellizco de sal, a fuego medio, durante 10 minutos, removiendo de vez en cuando.
Añadimos ahora el tomate pelado y picado.
Lo mezclamos todo bien y lo dejamos hacer a fuego bajo durante 15 minutos. Mientras tanto cortamos el chorizo en cuadraditos y picamos el jamón.
Habremos pedido en la carnicería que nos corten la carne de cerdo en trocitos de unos dos cms. La salsa de tomate ya se habrá terminado de hacer cuando terminemos de picar el chorizo y el jamón.
Le añadimos el cerdo y la cucharadita de cúrcuma o colorante. Lo removemos todo bien y lo dejamos hacer, a fuego medio, durante 10 minutos, hasta que la carne se haya blanqueado.
Añadimos ahora el jamón y el chorizo y le damos unas vueltas para que se mezcle. Lo dejamos hacer todo junto otros cinco minutos. 
Incorporamos finalmente el vino blanco. 
 Lo llevamos a ebullición y lo dejamos hacer a fuego fuerte durante 20 minutos, removiendo de vez en cuando. Se trata de que se evapore la mayor parte del líquido.
Lo dejamos templar un poco en la cazuela y lo volcamos sobre un escurridor que habremos colocado sobre un bol. Utilizaremos el líquido que escurra para elaborar la masa después. 
El relleno debe de estar totalmente frío así que toda esta parte la podemos hacer la víspera. En caso contrario deberemos esperar por lo menos una hora.
Una vez el relleno frío, medimos la cantidad de líquido de escurrir que necesitamos y la ponemos en un cazo junto con la manteca. 
Lo ponemos a calentar a fuego medio, removiendo con una cuchara de madera hasta que la manteca se deshaga. Se trata simplente de templar el líquido,  Retiramos el cazo del fuego y añadimos el vino blanco. Si todavía está demasiado caliente tendremos que esperar hasta que esté a una temperatura más suave (que podamos meter el dedo sin quemarnos). Vamos a desleir ahí la levadura y si está demasiado caliente la mataremos.
Para hacer la masa yo usé mi maravillosa Kitchen Aid. Ya sabéis que también podéis amasar con el método tradicional. Puse la harina en el bol de la Kitchen Aid y añadí el líquido del cazo.
Con el gancho de amasar y a velocidad 1 dejé que se mezclaran los ingredientes.
Añadí entonces el huevo y volví a poner en marcha el aparato, a velocidad 2. Le añadí un par de pellizcos más de harina hasta que la masa se separó de las paredes del bol y dejé que se amasara durante 10 minutos.
Quedó una masa suave. Tapé el bol con un paño húmedo y lo metí en un armario que está cerca de los tubos de la calefacción. Esto es, ponedlo en un lugar cálido, al abrigo de corrientes. A las dos horas estaba lista.
Precalenté el horno a 200 grados. Volqué la masa en la encimera enharinada y la corté en dos trozos (uno más grande para la base y otro más pequeño para la tapa). Con el rodillo de amasar estiré el más grande. Lo coloqué en una fuente de horno que previamente había forrado con aluminio. Distribuí por encima el relleno dejando  un par de cms libres alrededor para poder sellar luego la tapa. Puse por encima tiras de pimiento asado.
Estiré la otra bola de masa y la coloqué encima. Fui apretando los bordes para sellar la empanada.
Recorté la masa sobrante y doblé los bordes hacia arriba. Con los recortes adorné la empanada. La pinté toda con huevo batido.
Y al horno con ella durante 35 minutos o hasta que esté doradita. La dejamos enfriar en la fuente, cubierta con un paño, y después la pasamos a una bandeja. La guardamos cubierta con un paño hasta el momento de servirla. Recordad que la empanadas en general están mejor si se han preparado el día anterior.
Bon appétit!

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