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viernes, 22 de febrero de 2013

Pollo al pimentón / Paprika chicken

Hungría es el país del goulash y del pimentón. Inspirado en una receta tradicional húngara aquí tenéis este riquísimo y sencillo pollo al pimentón. Hay que aprovechar los maravillosos pimentones que tenemos en España. Como es natural, yo prefiero el de La Vera. Los húngaros son muy aficionados a la crème fraîche que ahora podemos encontrar fácilmente en grandes superficies. Suele acompañar a este plato pero yo me he abstenido de usarla. Me gusta pero hay que "ahorrar" en calorías superfluas y aun sin crème fraîche este pollo está de muerteeeee. Es muy fácil de hacer y resulta ideal para cuando tenéis otras cosas que hacer en la cocina o fuera de ella. Sólo es cuestión de paciencia.
Ingredientes (4 personas)
1/2 kg de pechuga de pollo
2 cebollas peladas y picadas
1 ajo
1 cucharadita de pimentón
pimienta negra molida
sal
aceite de oliva
Ya os he dicho que el quid de este sencillo plato es simplemente la paciencia. Cubrimos de aceite el fondo de una sartén grande y añadimos la cebolla picada y un pellizco de sal.
 Tapamos la sartén y dejamos hacer a fuego bajo, removiendo de vez en cuando.
Y a los 40 minutos tendremos la cebolla blandita y transparente.
Apartamos la sartén del fuego y añadimos el pimentón y la pimienta negra.
Lo mezclamos todo bien y añadimos la pechuga cortada en tacos de unos dos cms. Volvemos a mezclarlo todo.
Tapamos otra vez la sartén y lo dejamos hacer a fuego medio bajo durante otra media hora. Debe quedar una salsa muy reducida, con la cebolla pegadita al pollo. Si es necesario subimos el fuego y dejamos hacer 5 minutos más para que se absorba el posible exceso de líquido. El aceite quedará alrededor del pollo y al servir el plato podemos eliminarlo casi del todo.
Lo servimos acompañado de un simple arroz blanco que podemos adornar con una ramita de perejil.
Bon appétit!

miércoles, 20 de febrero de 2013

Patatas con bacalao y gambas / Salted cod and prawn potato stew

Otro año más ya estamos en Cuaresma. Tengo una sensación de tempus fugit tremenda... En fin, que aprovechemos la temporada para disfrutar de los guisos tradicionales, tan ricos y apetecibles. En casa sí se guardaba la vigilia pero debo admitir que hace ya mucho que no lo hago. Poco sacrificio (si es que Dios quiere sacrificios) sería para mí dado que soy más de pescado. El bacalao salado, tan común en esta tierra mía, admite mil y una componendas. Las patatas con bacalao son una receta muy tradicional aquí. Le he dado un toque distinto añadiéndole unas gambitas.
 Ingredientes 6 personas
200 grms de migas de bacalao
1 cebolla
1/2 pimiento rojo
2 ajos
1 cucharadita de pimentón
750 grms de patatas
1 litro de agua
150 grms de gambas peladas congeladas
2 cucharadas de harina
sal
aceite de oliva
2 huevos duros picados para adornar
Como es habitual, ponemos a desalar el bacalao en un bol con agua la víspera. Al ser migas de bacalao sólo son necesarias 24 horas. Si fueran lomos se necesitarían dos días. Cambiamos el agua un par de veces.
El día que vayamos a hacer el plato lo ponemos a escurrir en un colador. Lo secamos bien con papel de cocina. Ahora debemos pasarlo por harina. Lo más sencillo es meterlo en una bolsa junto con las dos cucharadas de harina y agitar la bolsa. Se enharinará  homogeneamente.
Cubrimos de aceite el fondo de una cazuela grande. A fuego medio, rehogamos el bacalao durante un par de minutos.
Lo pasamos a un plato y lo reservamos. Pelamos y picamos la cebolla. Lavamos y picamos el pimiento. Pelamos y picamos el ajo.
En la misma cazuela, con el aceite de freír el bacalao, pochamos las verduras y el ajo durante unos 10 minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando.
Mientras tanto pelamos las patatas y las lavamos. Las secamos y las vamos partiendo en trozos de unos dos cms, "chascándolas", esto es haciendo palanca con el cuchillo y rompiéndolas. Así soltarán almidón y el caldo de cocerlas nos quedará más espeso.
Cuando la verdura esté pochada
Retiramos la cazuela del fuego. Añadimos el pimentón y le damos unas vueltas. Es importante retirar la cazuela del fuego para que no se queme el pimentón. Añadimos las patatas, el bacalao y el agua y lo mezclamos bien. Ponemos otra vez al fuego y lo llevamos todo a ebullición.
Lo dejamos hervir a fuego medio durante 30 minutos o hasta que las patatas estén cocidas. Rectificamos de sal y añadimos las gambas. Lo dejamos hacer otros dos minutos y ya está. 
Las servimos adornándolas con el huevo duro picado.
Bon appétit!

lunes, 18 de febrero de 2013

Espagueti con guisantes frescos / Fresh pea pasta

Continuando con los guisantes de los que os hablaba en la receta anterior, aquí tenéis otra manera de servirlos, guisados con cebolla como acompañamiento de pasta. Los preparé con espagueti pero también estarían estupendos con cintas o con alguna pasta corta. Se les puede espolvorear algo de queso rallado al final y son un buen primer plato o incluso un plato único estupendo.
 Ingredientes (4 personas)
400 grms de guisantes frescos
1 cebolla pelada y picada
2 ajos picados
1 cucharada de orégano
sal
pimienta negra
400 grms de espagueti
aceite de oliva
Ponemos a freír la cebolla y el ajo en una sartén cuyo fondo habremos cubierto de aceite de oliva. Le echamos un pellizco de sal, el orégano y pimienta negra al gusto. Lo dejamos hacer a fuego medio bajo, removiendo de vez en cuando, durante unos 10 minutos.
Mientras tanto ponemos a hervir el agua para la pasta y también desgranamos los guisantes. Hervimos la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante y añadiéndole un chorrito de aceite para que quede más suelta. La escurrimos reservando un par de vasos del líquido de cocción, Una vez pochada la cebolla añadimos los guisantes.
Lo mezclamos todo bien y añadimos el agua que teníamos reservada.
Rectificamos de sal y lo dejamos hervir, a fuego medio bajo durante 25 minutos o hasta que los guisantes estén blandos. Añadimos la pasta y lo salteamos todo junto. Servimos en platos individuales espolvoreada con queso rallado (mejor si es parmesano).
Bon appétit!

viernes, 15 de febrero de 2013

Ensalada de guisantes frescos / Pea salad

Es posible ahora consumir guisantes durante todo el año, congelados o en bote. Los frescos, de temporada, es fácil encontrarlos en primavera u otoño. En casa se compraban frescos con frecuencia y se hacían en salsa, con un poquito de cebolla, o salteados con ajo y jamón. Me encantaba comerlos crudos, según iban saliendo de sus vainas, y más de una regañina me he llevado por ello de niña.  Por eso os traigo con profundo regocijo esta ensalada de guisantes frescos. Mi gusto por ellos estaba justificadísimo. Esta ensalada es totalmente vegetariana pero estaría también estupenda añadiéndole algo de bonito en aceite o bien unos trocitos de bacon bien frito o incluso unos cuadraditos de buen queso manchego.
Ingredientes (4 personas)
100 grms de guisantes frescos desgranados
1/2 lata de maiz dulce
1/2 pimiento rojo lavado y picado
1 chalota
2 cucharadas soperas de almendras tostadas y picadas
1/2 lechuga iceberg lavada y picada
aceite de oliva
vinagre de Módena
1 cucharadita de mostaza a la antigua
sal
pimienta negra
Compré guisantes con la idea de hacerlos en una receta de pasta (que ya compartiré con vosotros) y de ahí que los de la foto que os pongo a continuación sean más de los que utilicé para esta ensalada.
Los desgrané en una fuentecita.
En un bol pequeño puse 100 grms junto con el maiz, el pimiento rojo picadito y la chalota picada.
Añadí las almendras picadas y lo aderecé todo con 1 cucharadita de vinagre de módena, 3 cucharadas soperas de aceite, la mostaza, sal y pimienta negra recién molida. En este momento, añadiéndole la lechuga podríamos llevarla ya a la mesa. Preferí presentar la ensalada en porciones individuales. Usando un molde redondo, cubrí su fondo con lechuga lavada y picada. A continuación lo rellené con la mezcla de guisantes, pimiento, maiz y chalota aliñada.
Volví a cubrirla con más lechuga picada y la adorné con unos trocitos de pimiento y unos granitos de maiz. Le eché un chorrito más de aceite por encima. Y la desmoldé.
Bon appétit!

miércoles, 13 de febrero de 2013

Mermelada de tomate con gengibre y clavo / Ginger clove tomato jam

En septiembre pasado compartí con vosotros una receta de mermelada de tomate. Recordaba la que probé por primera vez en casa de una compañera de bachillerato. Su madre preparaba también una excelente mermelada de pimiento. En aquella época era una estupenda merienda con pan y mantequilla y Cola-cao. Hoy en día se ha puesto de moda para tostas con foie o con queso, en entradas o pinchos. 
En esta ocasión he usado tomates de pera y la he aromatizado con gengibre fresco y con clavo molido. He usado sólo azúcar blanco. El resultado, una mermelada deliciosa, riquísima, por ejemplo con crema de queso.
 Ingredientes
1 kg y medio de tomates de pera
60 grms de gengibre fresco pelado y rallado
1 cucharadita de clavo
750 grms de azúcar blanco
Empezamos lavando los tomates y haciéndoles una cruz con el cuchillo en la parte de arriba.
Llenamos una cazuela de agua. Cuando esté hirviendo escaldamos los tomates por tandas durante 1 minuto. Los vamos reservando en un escurridor.
Los dejamos templar y los pelamos. 
Los vamos picando en un bol, eliminando la parte dura.
Añadimos el azúcar, el gengibre rallado y el clavo.
Lo mezclamos todo bien.
Echamos todo en una cazuela grande, o en el caldero de hacer mermelada. Nos hace falta un recipiente grande para evitar salpicaduras o que rebose.
 Lo llevamos a ebullición. 
Lo dejamos hervir durante 40 minutos. El tiempo dependerá de la cantidad de agua que tengan los tomates. Ya os he explicado en otras recetas de mermelada cómo hacer la prueba para comprobar si la mermelada ya está. Se trata de meter un platito en el congelador cuando la mermelada empieza a hervir. Cuando pensemos que ya se ha hecho, ponemos una cucharadita en el platito y volvemos a meterlo en el congelador durante 1 minuto. Lo sacamos, empujamos la mermelada con el dedo y si se arruga, ya está. Cuidado con pasarnos con el tiempo de cocción porque si no la mermelada nos quedará demasiado espesa. 
Así estaba la mía a los 40 minutos
Apagamos el fuego y la dejamos reposar un par de minutos. Mientras la mermelada se hace, estirilizamos los tarros de cristal y sus tapas hirviéndolos en agua durante quince minutos. 
Los sacamos con cuidado y los colocamos en la encimera, sobre un paño de cocina seco.
Una vez hecha la mermelada, llenamos los tarros con cuidado, utilizando si tenemos un embudo de boca ancha. Mucha, mucha precaución: la quemadura de mermelada es dolorosísima. 
Los dejamos enfriar bocabajo y después ya estarán listos para guardarlos.
Con tostadas, una delicia.
Bon appétit!

jueves, 7 de febrero de 2013

Espagueti boloñesa /Bolognese pasta

Yo creo que fue en Inglaterra cuando probé por primera vez los espagueti a la boloñesa hace muuuchos, muchos años. En casa la pasta se solía hacer sólo con tomate o, todo lo más, con algún trocito de chorizo o jamón, y generalmente eran macarrones. Os hablo de mi infancia, que después ya se fueron añadiendo otros ingredientes, otros tipos de pasta y otras maneras de acompañarla. Leo en Internet que la salsa boloñesa, tradicional de la cocina de Bolonia, se sirve allí con tagliatelle, con "cintas", porque consideran que los espaguetti son demasiado finos como para que se adhiera a ellos la salsa. Siempre se aprende algo nuevo. La primera mención que hay de esta salsa de carne es del siglo XVIII y desde entonces, teniendo como base ternera o cerdo picados, con tomate y sin tomate y añadiéndole vino o caldo para cocerla, ha entrado por la puerta grande en las cocinas de muchos países europeos y americanos. En esta ocasión he usado carne de cerdo y vino tinto de Ribera de Duero.
Ingredientes (6 personas)
300 grms de magro picado
1 cebolla picada
1 pimiento rojo lavado y picado
2 ajos picados
2 zanahorias grandes lavadas, peladas y ralladas
3 tomates medianos pelado y picados
1 bolsa de aceitunas verdes, picadas
1 cucharadita generosa de orégano
1 cucharada de azúcar
1 vaso y medio de vino tinto
aceite de oliva
sal
pimienta negra
parmesano rallado
400 grms de espagueti
Prefiero siempre comprar la carne picada en la carnicería y ver cómo la pican delante de mí. Con lo ocurrido ultimamente con las hamburguesas que contenían carne de caballo se entiende muy bien el refrán de mi abueli, "carne en calceta, pa' quien la meta". Aún así, la carne hoy en día suele soltar bastante agüilla así que cuando uso picada, la doro primero en un poquito de aceite y después la escurro antes de seguir con su elaboración. Y eso he hecho también en esta ocasión.
A continuación en una sartén o cazuela grande se pocha la cebolla y el pimiento rojo, a fuego medio, con un buen pellizco de sal, durante 7 minutos o hasta que esté casi transparente. Se añade entonces el ajo picado.
Se le da unas vueltas y se deja hacer durante otros 5 minutos, a fuego suave. Se añaden ahora las zanahorias ralladas.
Se vuelve a mezclar todo y se deja hacer otros cinco minutos. Incorporamos ahora el tomate pelado y picado.
Lo volvemos a mezclar todo y lo dejamos hacer a fuego bajo durante 10 minutos. Le damos una vuelta de vez en cuando, deshaciendo los trozos de tomate con el canto de una cuchara de madera. Mientras tanto picamos las aceitunas verdes.
Es hora de añadirlas a la cazuela junto con el orégano y el azúcar.
Volvemos a mezclarlo todo y lo dejamos hacer un par de minutos. Añadimos ahora la carne que teníamos reservada y el vino tinto. Recordad que cuanto mejor sea el vino  mejor saldrá el guiso.
Lo dejamos hacer a fuego suave durante veinte minutos o hasta que el líquido se haya evaporado casi totalmente. Debe quedar una salsa espesa.
Cocemos la pasta según las instrucciones del fabricante y la escurrimos. Queda más bonito servida en platos individuales. Se cubre de pasta el plato y se coloca encima una porción abundante de salsa y se espolvorea con parmesano rallado.
Bon appétit!

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