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sábado, 19 de enero de 2013

Magdalenas de la marquesa de Parabere / Marchioness of Parabere's muffins

La marquesa de Parabere, María Mestayer de Echagüe (1877-1949), es la autora de dos de los libros de cocina más populares de principios del siglo XX, Confitería y Repostería (1930) y La Cocina Completa (1933). Ambos se han seguido re-editando y todavía pueden comprarse a día de hoy. El primero de ellos, completísimo, contiene recetas tradicionales e innovadoras de los postres y dulces de toda la vida. Claro está, es fiel reflejo de un mundo en que el colesterol y los triglicéridos eran grandes desconocidos y donde no existía este culto actual a las siluetas talla 36. Por otra parte, las cocinas de entonces no permitían calcular las temperaturas ni los tiempos de horno con la precisión actual por lo que se hace necesario "interpretar" las indicaciones a ese respecto. Con estas salvedades, resulta una obra magnífica e interesantísima. Ah, y las recetas salen y saben maravillosamente.
 La receta de hoy es una adaptación de una de las cinco que da de las magdalenas de toda la vida. Son una verdadera delicia.
Ingredientes (24 magdalenas)
250 grms de azúcar glas
250 grms de mantequilla
250 grms de harina
6 huevos
2 cucharadas de agua de azahar, o ralladura de naranja o de limón
Como ya os he contado otras veces, el azúcar glas se puede "fabricar" fácilmente en casa utilizando el molinillo de café. Se trata simplemente de moler el azúcar normal.
Ponemos la mantequilla en un bol y la metemos unos minutos en el microondas, en la posición descongelar. Se trata de que se empiece a derretir y quede muy blandita.
La dejamos enfriar antes de usarla. Mientras tanto separamos las claras de las yemas. Batimos las yemas con el azúcar durante cinco minutos. Se espesará y tendrá un aspecto brillante.
Añadimos las claras y volvemos a batir durante otros cinco minutos. Obtendremos una mezcla muy esponjosa.
Es el momento de añadir el aromatizante que hayamos elegido, 2 cucharadas de agua de azahar o ralladura de un limón o de una naranja, o una cucharadita de azúcar avainillado. Echamos también la harina y la mantequilla. Volvemos a batir a velocidad muy lenta sólo hasta que se haya mezclado todo bien. Resultará una masa espesa.
Precalentamos el horno a 190 grados. Ponemos en una bandeja de horno los moldes. Yo usé de silicona reutilizables pero también podéis utilizar los tradicionales de papel. Los metí en una bandejas que tengo para que las magdalenas queden con una buena forma pero no son indispensables. Rellenamos los moldes con ayuda de una cuchara metálica con cuidado de dejar un borde como de un cm para que la masa no se derrame al cocerse. No importa que tengan un aspecto "feo", en cuanto las metáis al horno la masa se distribuirá uniformemente.
Y al horno con ellas durante entre 15 y 17 minutos. Cuando están doraditas por encima y un palillo insertado en el centro sale limpio, ya están listas. Yo las hice en dos tandas.
Las dejamos enfriar en la encimera y las guardamos en una bolsa de plástico o una caja metálica hermética. Pueden durar varios días (aunque ya os advierto que tienen tendencia a desaparecer inmediatamente, son irresistibles)
Bon appétit!

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