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domingo, 23 de enero de 2011

Tarta de Lima / Key Lime Pie

En 1990 Joe y yo pasamos varias tardes recorriendo toooodas las fruterías de la ciudad en búsqueda de limas para hacer una tarta. Por fin, en un delicattessen las encontramos, a 150 pesetas cada una (90 céntimos de euro). O sea, para la época, una fortuna. Aún así, decidimos hacer la inversión y el resultado fue fantástico. Hoy, 21 años después, he querido volver a hacerla. Ha sido muy fácil encontrar las limas. Siguen siendo caras (alrededor de 50 céntimos cada una) pero ya no el dispendio que supuso entonces.
La tarta de lima es típica del sureste de Estados Unidos, incluso se ha convertido en la tarta más representativa de Florida. La lima tiene un sabor más intenso que el limón y es deliciosa y refrescante.
Aviso a navegantes, esta tarta es una bomba calórica, sólo apta para flacos o para no tan flacos en un momento de debilidad. Se puede servir sola o acompañada de nata montada azucarada. En cualquier caso, crea adicción. Esta misma receta podría hacerse también con zumo de limón pero habría que añadir algo más de limón y otra yema.

He tomado como base de mi receta la que aparece en Epicurious y la he adaptado a los ingredientes y cantidades habituales en España.
Ingredientes (para 6 personas)
Horno a 180 grados.
Base
25 galletas maría
50 gramos de azúcar
75 gramos de mantequilla derretida

Relleno
el zumo de 8 limas
1 bote de leche condensada
4 yemas de huevo
Adorno
1 brick pequeño de nata para montar
2 cucharadas de azúcar

Calentar el horno a 180 grados. En el robot de cocina (o en el mortero, o poniendo las galletas dentro de un paño limpio y pasándoles un rodillo por encima) moler las galletas. En un bol, mezclar las galletas molidas con el azúcar. Derretir la mantequilla en un cazo o en el microondas y dejar enfriar. Añadir al bol. Mezclar todo bien con los dedos. Forrar un molde de pyrex con lo anterior, procurando que también haya galleta por los bordes. Meter al horno 5 minutos o hasta que empiece a tostarse un poco. Hay que estar muy pendiente porque esta mezcla se puede quemar muy fácilmente.  Sacar del horno y dejar enfriar.
Mientras tanto, batir la leche condensada con las yemas.
Añadir, entonces, el zumo de las limas y batir bien. La mezcla resultante será algo espesa.

Echar el relleno en el molde con la base de galleta. Como podéis ver, a mí se me tostó un pelín de más por los bordes superiores.
Y, al horno con la tarta. En 15 minutos estará lista. Puede que se tueste un poquito por encima o puede que os dé la sensación de que no se ha cuajado del todo. No importa: a los 15 minutos hay que sacarla del horno. Se deja enfriar y se mete en la nevera. Está mejor de un día para otro, pero con 4 horas de nevera le basta también. Es absolutamente deliciosa. Si la vais a servir acompañada de nata montada, os recomiendo que la montéis vosotros mismos. Es muy fácil y no tiene los conservantes de la prefabricada. Basta con usar nata líquida para montar MUY FRÍA (esto es básico), dos o tres cucharadas de azúcar y la batidora. En unos minutos está lista. Y, a decorar con la manga pastelera.
Bon appétit!

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